Vivimos en un mundo en el que a veces lo que brilla demasiado, también quema.
El libro “El precio de la suerte” nos lo recuerda con crudeza. Su autor, Paco Sánchez Aguilar, lanza al lector una historia atrapante: un joven de 19 años llamado Kevin Fortuna se deja seducir por el mundo de las apuestas, y en ese camino pierde mucho más que dinero. Pierde amistades, confianza familiar —y casi todo lo que tenía.
Cuando un juego deja de serlo. Ya no es divertido
La trama, intensa y realista, nos pone frente a una verdad difícil: detrás de una apuesta, un sor
teo o una promesa de “todo gratis”, puede esconderse una trampa. Lo que comienza con una dosis de emoción, con la promesa de ganar algo fácil, se convierte en un laberinto peligroso. En “El precio de la suerte”, esa espiral conduce al drama: Kevin descubre que su adicción está alimentada por una red ilegal de apuestas que lo hunde hasta lo más bajo.
Pero no es solo una novela pesada. Es una advertencia, un espejo. Porque en la realidad muchos jóvenes —y no tan jóvenes— se ven atrapados por promesas semejantes: dinero fácil, éxito rápido, ilusión astutamente vendida. Y cuando la suerte cobra su factura, el saldo puede ser devastador.
Un ebook para enseñar: esta historia enseña a familias y educadores
Para quienes trabajamos con jóvenes, con familias, con menores: esta historia debe leerse como una llamada de atención. Porque no basta con hablar de pantallas ni de videojuegos. Hay otros riesgos: adicción a las apuestas, vulnerabilidad, manipulación, engaños.
“El precio de la suerte” puede transformarse en herramienta educativa:
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Para mostrar a chicos y chicas que no todo lo que promete “felicidad fácil” es inocente.
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Para abrir diálogo en casa o en clase sobre decisiones, consecuencias y hábitos de riesgo.
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Para sensibilizar: que una “pequeña apuesta” puede ser el comienzo de una caída.
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Para acompañar: familias, tutores, educadores, todos podemos actuar desde la prevención, la escucha y el apoyo.
¿Por qué recomiendo este libro? Bueno, lo he escrito yo…
Porque no es literatura escapista. No es fantasía ni entretenimiento ligero. Es un ejemplo crudo —pero necesario— de cómo el azar, las promesas de triunfo fácil y las vulnerabilidades pueden formar una mezcla peligrosa. Y además, lo hace desde una narrativa accesible, eficaz, con un ritmo que atrapa hasta la última página.
Y sobre todo, porque su lección trasciende la trama: en un mundo donde la tecnología, las pantallas y el acceso a internet hacen que todo esté a mano, los riesgos cambian. Lo que ayer era una tragaperras en un bar, hoy puede ser un anuncio en un móvil o una apuesta online.
“El precio de la suerte” no es solo una novela de ficción: es una advertencia, una herramienta de reflexión. Si estás trabajando con familias, adolescentes, menores —o simplemente quieres entender mejor los riesgos del mundo digital y del juego—, vale la pena leerlo.
Y más allá de leerlo… vale la pena hablarlo, compartirlo, usarlo como base para educar con conciencia. Porque la suerte no es algo que se compra. Y como bien enseña esta historia: el precio puede ser muy alto.
