Publicado en

Cuando la realidad supera a la ficción: ciberacoso, pantallas… y nuestra responsabilidad

Spread the love

Hoy la cruda realidad me obliga a escribir sobre estos temas otra vez.

Hace apenas unas semanas se publicó un estudio —el mayor hasta la fecha en España sobre infancia y bienestar digital— que revela datos aterradores: cada vez son más los niños y adolescentes que sufren acoso, presión, manipulación o violencia a través de pantallas y redes sociales.

Y hablo de fuentes oficiales, en este caso UNICEF.

Según ese informe, hasta un 5,7 % del alumnado podría haber desarrollado un uso problemático de las redes, porcentaje que sube al 7,7 % en Bachillerato. También se revela que muchos menores —alrededor del 29,6 % de los adolescentes consultados— han estado expuestos alguna vez a contenido pornográfico en internet, muchas veces de forma involuntaria, a edades sorprendentemente tempranas.

Estos datos no son estadísticas frías. No son “problemas de otros”. Representan miles de hogares, vidas reales. Niños que reciben mensajes, que son chantajeados, acosados, acosadoras online, agresiones virales, grooming… Un entorno hostil disfrazado de “normalidad digital”.

Menuda historia se nos viene encima, ¿eh?

¿Y qué hacemos? ¿Qué pueden hacer las familias?

Aquí es donde entra mi experiencia —y mi compromiso. Como agente que trabaja con menores,  como padre… sé lo vulnerable que es un niño cuando se enfrenta solo a una pantalla. Sé que muchas veces se siente atrapado, aislado, confundido.

Para ayudar a detectar, comprender y abordar estos riesgos, escribí mi novela-guía: La ciudad silenciada.

A través de su trama, viviremos con sus personajes los conflictos, las dudas, los miedos… y las decisiones. Es ficción, sí, pero con raíces reales. Porque lo que ocurre en sus páginas —engaños, acoso, manipulación, consecuencias de un uso descontrolado de la tecnología— no está tan lejos de lo que muchos jóvenes enfrentan hoy.

De hecho, todas las novelas que estoy escribiendo, tienen un trasfondo educador y socializador por cuanto a las nuevas tecnologías, redes sociales, móviles…. Me gustaría saber tu opinión. 

La novela sirve para abrir ojos —y corazones—, para que las familias hablen, reflexionen, actúen. Para entender lo delicado que es el equilibrio entre libertad digital y protección.

Si quieres leerla —o recomendarla a otros adultos preocupados — puedes hacerlo aquí:
👉 La ciudad silenciada — ebook en Amazon

No es alarmismo: es protección, es prevención.

No pretendo alarmar sin sentido. Pero sí pretendo que seamos conscientes. Los estudios recientes demuestran que las redes —y el uso temprano e intensivo de dispositivos— tienen consecuencias reales: problemas de salud mental, acoso, presión social, bullying, vulnerabilidad…

“La ciudad silenciada” nace para abrir un espacio de reflexión, para que padres, madres, tutores y profesionales comprendan qué hay detrás de la pantalla. Para que no esperemos a que ocurra una desgracia, sino que actuemos con criterio, prevención y acompañamiento.

De lectura sencilla, apropiada para que la lean los jóvenes y también los adultos.

¡Espero tus comentarios!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *